Nº.3 y 4, octubre de 2006


El arquitecto y diseñador: Charles Rennie Mackintosh
Susana Hermoso-Espinosa García
01/10/2006


 

Charles Rennie Mackintosh fue arquitecto, dibujante, pintor y diseñador escocés. Nació en Glasgow el 7 de junio de 1878, segundo de una familia de once hermanos. En su infancia vivió en una zona verde de la ciudad de Denistom, donde se aficionó a la jardinería, desarrollando una valoración profunda de la naturaleza, de donde más tarde sacaría su estética orgánica. Se formó en la escuela de Arte de Glasgow. Gracias al vocabulario simbolista, traslada las formas que encontraba en la naturaleza a sus diseños. Las mejores pruebas de esto las encontramos en sus proyectos de arquitectura, en los que su dinamismo evoca a los organismos vivos. La sorprendente modernidad de su obra le asegura, después de un largo tiempo, un lugar destacado entre los pioneros del movimiento moderno. En los recientes años se le considera un maestro de la ornamentación simbolista, un precursor del modernismo. Esta extraña dicotomía aumenta el misterio de Mackintosh y oscurece el significado de la intención humanística que bajo su tendencia dislocada tiene su metodología.

Es más conocido como creador de muebles, sin duda, a causa de su considerable producción (más de 400 proyectos en su carrera). Entre 1897 y 1912 diseñó el prototipo para la cadena de salones de té de Mrs. Cranston, en Glasgow. Sus muebles combinan la rudeza expresiva de la tradición medieval escocesa, con la delicadeza de la nueva modernidad, definida por suaves curvas, motivos geométricos y el empleo de madera lacada y decorada. Sin embargo, fue primeramente arquitecto. Pensaba que la arquitectura era la disciplina suprema de la que brotaban todas las artes. Para comprender su obra es preciso considerar que cada proyecto es una unidad organizada, ya sea en arquitectura o en decoración de interiores, en la que el todo es mucho más que la suma de las partes. Quería dar a su obra una orientación funcional y espiritual, gracias a una aproximación de la arquitectura y del dibujo, asociando el simbolismo y el equilibrio de contrarios:

                                                      - modernidad-tradición;
                                                      - masculino-femenino;
                                                      - luz-oscuridad;
                                                      - sensualidad-castidad.

Esta tensión se encuentra en su obra. Se descubre una singularidad que fascina e instruye tanto como la historia de su vida, que refleja su postura ante una época de transición entre la era victoriana y la edad moderna.

Se casa con Margaret Macdonald (1865-1933) en 1901, con ella, una gran diseñadora, trabaja en algunos proyectos.

Se le considera adscrito al movimiento del Art Nouveau, aunque su obra no posee demasiada relación con la gran ornamentación que utilizan los franceses y catalanes pertenecientes a esta corriente. Tuvo una enorme influencia en los diseñadores de la sececión vienesa, así como en el movimiento moderno, sobretodo a su poética sencilla y racionalista. A pesar de ser un reconocido arquitecto y diseñador, debido a su enorme ego, murió olvidado por todos, el 10 de diciembre de 1910, en Londres.

A finales de 1970, se reconstruyó su casa-estudio en Glasgow, convirtiéndose en un museo donde se expone su obra.
 

SUS GRANDES PROYECTOS

Los proyectos integrados de Mackintosh, se caracterizan por unir la tradición local y la modernidad de vanguardia. Pide a sus contemporáneos del movimiento Arts & Crafts que consideren que la decoración debe evitar el artificio, no ser utilizada más que a propósito y con el fin de la expresión. En sus decoraciones de interiores utiliza la rosa como símbolo del amor fruto de la vida. También la paloma, símbolo de la paz Es fiel a los principios que predica, él quería que su mobiliario diese una fuerte impresión visual, fuese funcional y bello. Deseaba prescindir de la ornamentación puramente decorativa.

Especial interés, tiene la decoración de interiores realizada por Mackintosh, en las que aparece el diseño de su silla de espaldar alto concretada en formatos distintos, pero todos ellos esencialmente iguales, buscando semejante funcionalidad y contrastes.

Se distinguió en tres tipos de arquitectura, edificios públicos, casas privadas y salas de té, para los que también creó muebles únicos. Algunos de ellos esbozados aquí.

El Salón de Té de Buchanan, en el salón de las Señoras presenta una decoración de murales muy vanguardista. Y una silla con alto respaldo con traviesas horizontales.

En la sala de reuniones de la Escuela de Arte de Glasgow, realizó una serie de sillones de director, situados junto a la pared, concebidos como una caja con las patas cuadradas. Junto a la mesa de reuniones, dispuso las sillas de espaldar alto, de bastante simplicidad y robustez, que permiten aislarse a los que en ellas se sienten del resto del espacio. Este mobiliario rústico contrasta con los colores claros del salón.

En el interior del Salón de té de Argyle Street aparece de nuevo el sillón de brazos cuadrados, concebido para la sala de fumar y la sala de billar, así como la célebre silla diseñada para el comedor con espaldar alto, rematado en este caso con una elipse, que igualmente les ayudaba a separar el espacio.

Los Interiores del 120 de Main Street marcan una etapa decisiva en el trabajo de decoración de Mackintosh. Es de una simplicidad brutal. Junto a la chimenea del estudio, encuadrada con piezas de madera talladas en blanco, frente al conocido sillón concebido como una caja, se sitúa la estilizada silla de espaldar alto de madera oscura. En el salón también utiliza la silla de espaldar alto taladrado verticalmente.

En la Villa de Windyhill (1900-1901), en la entrada principal, se encuentra una ventana horizontal de más de dos metros de largo, esta casa tiene una decoración de contrastes. En este caso ha diseñado para la entrada o hall, un sillón de espaldar alto, de una pieza, con asiento de enea.

En el salón de té de Ingram Street (1900-1911), el comedor es un salón chino, pintado en turquesa que contrasta con el mobiliario lacado en negro y sillas de espaldar alto taladrado en vertical.

Especial exotismo pero siempre en la línea Mackintosh, presenta la silla concebida para Saloncito rosa de la Instalación de la Exposición Internacional de Arte Decorativas Modernas de Turín en 1902. También es utilizado este diseño en el interior del Salón de música de Wandorfer. Entra dentro de una composición con armonía y espiritualidad.


SILLA HILL HOUSE


Nombre: Silla Hill House
Material: Madera pintada en negro
Estilo: Geométrico (Art Nouveau)
Influencia: japonesa y celta



En la Casa Hill encontramos una especial atención en los detalles, como demuestra el diseño de la silla que analizamos a continuación. Creada para formar parte del mobiliario de la casa, más concretamente de su dormitorio, este objeto, que adquiere un gran aire de modernidad sin renunciar a su peculiar dimensión, nos servirá para extraer las características del estilo Mackintosh.

Quería que su mobiliario diese una fuerte impresión visual y su diseño otorgase a la pieza su unidad, sobretodo que manifestase la virtuosidad técnica o la funcionalidad. Buscaba la belleza del conjunto, no sólo de la pieza en sí.

Poseía una gran cantidad de fuentes para crear un vocabulario y estilo original. El simbolismo de su obra, debe mucho al arte celta y a la cultura japonesa. A esta última, le adeuda las cualidades funcionales, como es el caso de los elementos de madera pintada para dividir espacios.

La Silla Hill House tiene el respaldo alto en forma de escalera, que sube hasta encontrarse con la escalera cortada por una serie de líneas verticales y horizontales que forman un dibujo geométrico, al estilo de un tablero de ajedrez. Sorprende sus líneas verticales y horizontales, así como su simplicidad, una sensualidad en los materiales (madera pintada en negro con asiento en espuma) y el refinamiento abstracto de su forma. Hay una desnudez estructural y un valor estético de las formas rectas en vertical y en perpendicular, gracias a lo cual, alcanza una gran esbeltez formal. No tiene calidad constructiva, es frágil y casi no sirve para sentarse. La madera está pintada en negro, denotando la gran influencia japonesa a la que hacíamos referencia. Está pensada para situarse pegada a la pared, creando un vacío espacial. Si se la separa de la pared carece de sentido.

Predomina un deseo de trascendencia, de elevar los interiores domésticos a un estado de espiritualidad, cargado de simbología, alcanzando la paz y la armonía esencial por su fuerza y su equilibrio. Tiene la idea de integrar todas las artes y crear un espacio en el que los objetos cotidianos sean artísticos.


Bibliografía


- FIELL, Charlote & Peter: Charles Rennie Mackintosh, Taschen, Italia, 1997.

- HESS, W.: Documentos para la comprensión del arte moderno, Buenos Aires, 1978.

- DORMER, P.: El diseño desde 1945, Ediciones Destino, Barcelona, 1993.

 

 
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